ESTRATEGIA

Cómo definir el Plan de Acción hacia tu Éxito.

Una vez construida tu identidad (sólo desde un proceso de detección de fortalezas, creencias, valores, etc), fijado tus metas y planificada la estrategia más adecuada, debes trabajar en tu plan de acción. El plan de acción es la plasmación del itinerario óptimo que incrementará notablemente las posibilidades de éxito, haciendo uso de un consumo de recursos lo más prudente posible. Esta plasmación tiene suma importancia de cara a no dispersar energías, ni provocar una desorientación de nuestra nave. El hecho de dibujar un diagrama que contenga de forma ordenada y meditada todos los recursos, así como los momentos y las maneras de utilizarles, nos evitará malgastarlos e incluso sucumbir por errar en la oportunidad del momento y del entorno. Es usual que con el paso de los días, nuestra mente reciba nuevas informaciones que vayan condicionando nuestras acciones. Esto, por ejemplo, nos sucede cuando navegamos por internet, al recibir nuevos estímulos y temas linkados que nos hacen desviar nuestra atención de una tema a otro, desembocando finalmente en asuntos que nada tienen que ver con nuestra búsqueda inicial.

Siempre debemos tener en mente nuestro itinerario, un plan al cual ceñirnos en cada momento y del que no debemos desviarnos nunca, salvo imprevistos mayores. No deben asustarnos los nuevos estímulos e informaciones relacionadas con nuestros temas, siempre y cuando hayamos trabajado en el diseño de la estrategia de manera concienzuda. Una estrategia bien definida, que cuente con información suficientemente procesada, será garantía suficiente de que nuestro plan de acción nos lleve al éxito. Siempre será mejor invertir largo tiempo, sin importar cuanto, en definir una adecuada estrategia y plan de acción, para conseguir el éxito de manera eficaz, sin albergar dudas que nos entretengan y dispersen en nuestro camino. Dicho plan debe contener cierta información que debemos tener en cuenta en cada momento del camino. Esta información nos irá indicando si estamos sufriendo desviaciones positivas o negativas sobre nuestras previsiones, así como nos enfocará hacia el siguiente paso. A modo de consola de automóvil, donde tendremos a la vista el tablero de indicadores y mandos de nuestra travesía, podremos ir analizando si la dirección en un instante es la adecuada, que el exceso o falta de velocidad no haga peligrar nuestro proyecto, que refleje la justa medida de los recursos necesarios y el consumo máximo de recursos por unidad de tiempo. También deberemos contar con información suficiente sobre los apoyos previstos en cada momento y a los cuales acudir en los momentos precisos para adquirir combustible adicional hasta la próxima etapa. El itinerario deberá estar dividido en segmentos temporales que dividan hitos intermedios (paradas, suministros, cotas alcanzadas, etc), con indicación de las fechas tope previstas para el alcance de dichos hitos. En Coaching existe un método de plasmación de nuestro plan de negocio llamado METODO ISHIKAWA. Tiene la forma de una espina de un pez y colocado horizontalmente, la espina central divide en segmentos temporales la programación de nuestro plan. Las espinas que quedan en la parte superior de la espina central refleja cada acción que debemos ir acometiendo a lo largo de nuestra programación y que en su unión con la espina central coincidirá con la fecha programada para su comienzo. Las espinas del lado contrario, es decir, las de la parte inferior, representan los recursos y los apoyos a los que vamos a recurrir para dar un impulso a nuestro proyecto y en su base, de la misma manera que sucede con las antagónicas, coincidirán con la espina central en la fecha programada de inicio de dicha solicitud de apoyo. Ishikawa quiso representar en un diagrama toda la filosofía y tipología de información relacionada con el proyecto y a cada cuadrante del plan de acción representa la tipología de cada paso. Así, nuestras metas plasmadas al final de la espina central del diagrama represente el bloque del QUERER, en el que quedarán reflejados todos aquellos deseos que nos fijemos como objetivos a alcanzar. La parte superior de la espina abarcará todo aquello que debamos HACER necesario para dar alcance a nuestro objetivo. Y en la parte inferior de la espina, deberá hacerse constar todo aquello relacionado con lo que debemos SABER, habilidades que debamos aprender para ir avanzando en nuestra programación, tales como formación, idiomas, lecturas, etc. Por tanto, la conjunción de estos tres bloques definirá nuestro diagrama del plan de acción. En Economía de empresa, existen disciplinas que profundizan en estas representaciones, desarrollando teorías que demuestran los itinerarios más eficientes de todas las alternativas posibles en las programaciones de los proyectos empresariales. Asimismo, existen software específicos de dirección de proyectos, que nos sirven para gestionar de manera óptima un proyecto de grandes magnitudes y son capaces de manejar infinidad de datos así como emitir informes de desviaciones y posibles alternativas más eficientes. Por ejemplo, en el sector de la construcción es muy común utilizar un “project manager“, es decir, un director de proyectos especialista en analizar y diseñar los planes de acción más eficientes y efectivos. Un project managment es un software capaz de gestionar de manera extremadamente rigurosa un proyecto tan sofisticado como se desee, arrojando información útil y capaz de arrojarnos luz sobre las diferentes alternativas más adecuadas en cada momento e incluso jugar con alternativas posibles. Otro de los aspectos más efectivos en las personas, es la interiorización de nuestro plan, aprendiendo de memoria todos los datos necesarios y los plazos que debemos ir respetando en cada momento. Algo que es muy útil para la automotivación diaria y para sentir que vamos avanzando en nuestra programación es la de colgar en la pared de nuestra habitación el diagrama personal de nuestro plan de acción, para que cada mañana, al levantarnos, podamos de un vistazo revisar el plan y no dejar de recordar los avances y próximas acciones necesarias para avanzar de manera adecuada. También es muy efectivo que coloquemos cerca de nuestro plan, alguna fotografía, dibujo o referencia que nos motive, ilusione e impulse hacia nuestro objetivo. El plan de acción es la vía más rápida hacía el éxito y no debemos plantearnos otra cosa que continuar en el vagón que circule por esa vía. Aún disminuyendo la velocidad e incluso realizando alguna parada para repostar, tendremos la certeza que siempre vamos en el camino adecuado que nos conducirá hacía nuestro éxito.

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