El café del puerto

Parecen muchos los barcos amarrados. Desde aquí, siempre se ven como amontonados. Cualquiera diría que están ahí para subirse y navegar, pero no, cuando llega el otoño muchos de ellos se quedan en puerto, olvidados. La humedad y la sal empieza a corroer toda la jarcia y sus cascos se agrietan. Y luego, en verano... Leer más →

¿Liviano? ¿Para qué no?

Se preguntaba por la razón de su vespertino bienestar. Se encontraba ligero, liviano, pizpireto y sonriente. Además, llevaba unos días con gran poder de concentración, lo que le permitía no solamente avanzar todas las tareas más eficazmente, sino tener en mente la secuencia de las mismas, lo que le reportaba perspectiva y sensación de avanzar hacia... Leer más →

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