El café del puerto

Parecen muchos los barcos amarrados. Desde aquí, siempre se ven como amontonados. Cualquiera diría que están ahí para subirse y navegar, pero no, cuando llega el otoño muchos de ellos se quedan en puerto, olvidados. La humedad y la sal empieza a corroer toda la jarcia y sus cascos se agrietan. Y luego, en verano... Leer más →

Escucha

Un día escuché una historia a un joven. Comentaba en una de las tabernas del puerto, con un palillo entre dientes y un chato de vino en frente, sobre la barra, que su patrón era alguien de fiar. “No sé bien cómo decirle -decía, aunque yo creo que quería llamarle noble-. Es alguien mu normal,... Leer más →

Reflejos

No quisiera extenderme demasiado en contar la manera en que Daniel logró enjuagar de sus pulmones una tristeza como petróleo derramado. Porque de hacerlo, a buen seguro que acabaría pringándome del lodazal que se respiraba en aquel hospital en que despertó. Pretendía ser blanco pero las penas abrumaban tan de cerca que las paredes parecían... Leer más →

Chin Pum de nata

RELATO Me gusta entrar a las pastelerías. Se huele tan bien que la memoria se desliza como el hielo y le lleva a uno a donde menos imagina. Disfruto viendo a los pasteleros provistos de esos brazos como batidoras embadurnadas de harina. Ayer entré en una de las de la calle Cornisa. Pasear por esa... Leer más →

El jardín «B»

En realidad, cuando me preguntan qué tal me encuentro, me gustaría contarles eso mismo, la realidad; con todo tipo de detalle. Creo que les gustaría escucharlo tanto como a mí contarlo. La verdad es que lo hago, se lo cuento con todo detalle, pero para mis adentros y creo que ahí no se oye. Esa... Leer más →

Suspiro a fuego lento

Los patios son las almas de los edificios. En ellos resuenan los ecos de las vivencias de sus moradores. Los hay silentes y fríos pero también los hay que bullen como cazuelas. Unos huelen a cañería atascada, a veces a peluquería de señora y otras a perdiz escabechada. Desde hacía algún tiempo que el patio... Leer más →

La tapa de queso

Al abuelo le sentaban siempre frente a la terraza. Desde su sillón se podían discernir los colores de cada geranio y las hojas secas que tan nervioso le ponían. Sobre la mesa, su hija le había servido un corto de vino blanco y una tapa de queso. Era su parte de la celebración. Aquella esquina... Leer más →

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