Icono del sitio José Luis Serrano

Entrevista en Radio Intereconomía y las dudas.

En literatura, hay algunas cuestiones que siempre me han llamado la atención. La primera de ellas y la que más me costó asumir es la de la sencillez. Sujeto, verbo y predicado, dicen quienes entienden de esto de escribir. Nada de frases subordinadas y retorcidas, interminables que le hacen a uno perder el hilo. Parece de perogrullo, pero también es cierto que mucha de la literatura que siempre se ha estudiado en las aulas corresponden a autores de otra época y en aquellos tiempos la sofisticación era sinónimo de vasta cultura.

Por otro lado, siempre pensé que el lenguaje poético era el lugar al que se debía llegar para que un escrito obtuviera el marchamo de válido. Pero en este apartado descubrí algo que me aterró: los lugares comunes. No supe qué era hasta que lo escuché varias veces. Un lugar común es una expresión que, por su uso recurrente, termina por sonar cursi y nada creativo. Pero claro, la mayor parte del lenguaje es un lugar común y quedé paralizado al pensar que tendría que intentar explicarme como pocos o nadie lo ha hecho nunca. El problema se solucionó leyendo mucho y bueno. Averigüé que no pasa nada por expresar de manera convencional, es más, es lo propio. Sn embargo, el riesgo viene, muchas veces innecesario, al intentar emplear esa construcción fuera de la caja. Ese detalle nunca debe suponer un lugar común y además, transmitir sutilmente lo que se quiere decir.

Y la última cuestión que todavía hoy ando dándole vueltas es la del mensaje, o no, en una novela. ¿Una buena novela debe contener necesariamente un mensaje?¿un final que haga pensar?¿Hay novelas buenas que lo sean solo por el hecho de que ha contado una historia con un lenguaje bello, sin un mensaje sobre el que reflexionar?

Bueno, todas estas preguntas son las que me surgen cada día y cuyas respuestas suelo encontrarlas siempre en el interior de un libro. Como en la vida, cualquier arte es un constante aprendizaje. Y la mejor y más efectiva manera de obtenerlo es precisamente en marcha, haciendo eso que uno quiere aprender.

Dejo por aquí, para quien tengo ganas y tiempo de echar un ratito (4 minutos) oyendo hablar de «La cuarta semilla» con el periodista gastronómico de Radio Intereconomía, Chema Ferrer. Espero que os guste.

Por cierto, gracias.

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