Icono del sitio José Luis Serrano

Dos iconos. Un momento.

Dos informaciones que podrían ser indicativas del estado un momento social. ¿Por qué? Pues bien, creo que tienen la enjundia suficiente como para que se puedan obtener de ellas esa lectura ideal, es decir, la objetiva, la constructiva, la interpretación certera. Es verdad que es mucho pedir porque son (¿somos?) mayoría quienes buscan esa noticia para nutrir su arsenal en defensa de una ideología o una comodidad. Es más cómodo situarse en una posición de antemano y desde dicha perspectiva ver los hechos informativos tomando cierto partido. Y esto es fácil, demasiado, de modo que cada día más gente es especialista en argumentar la postura que toque.

Ya se sabe que todo es cierto según San Quién. 

La primera de las noticias es la retirada por parte de la empresa organizadora del evento del cartel que anunciaba este verano pasado el concierto de Mará Zahara en Toledo. Este asunto es una excelente munición política. Me explico. María aparecía en el cartel vestida y adornada como una “Virgen María”, con corona y un niño en brazos en clara alusión al “Niño Jesús” y con una banda cruzada en el pacho con la leyenda “puta”. El resto son datos del evento, tales como lugar, fecha y hora. Salvo error, y si es así agradecería la información correcta, este cartel aparece por primera vez en el concierto de Toledo (ciudad con una histórica tradición religiosa) y no en ninguno de los carteles empleados para conciertos en otras ciudades. 

Pues bien, tal y como la empresa organizadora esperaba, los grupos políticos conservadores captaron de inmediato y dirigió su artillería al campo de batalla donde se genera la agenda informativa, las redes sociales. El algoritmo alertó al equipo de gobierno de la ciudad y organizó una rueda de prensa para informar de que «no tenía nada que ver y que comprendía el sentimiento de ofensa de los ciudadanos heridos”. Acto seguido, la empresa organizadora retira el cartel. 

Conclusión: la empresa organizadora obtuvo la notoriedad que buscaba, los grupos conservadores sacaron partido al material encontrado por sorpresa y el equipo de gobierno miró para otro lado entendiendo a todas las partes. Pero, ¿qué lectura se puede dar a estos hechos? En primer lugar queda patente que quien marca el ritmo de lo que sucede en la calle es la clase política. ¿Preguntó alguien a la cantante? ¿Se tuvo en cuenta su pinto de vista? Días más tarde, segundos antes de la primera canción, narró su experiencia traumática  a los doce años.

Una experiencia que sirve de acicate a cualquier artista. No en vano el arte no es más que expresión.

Pero eso es lo de menos cuando la política entra en juego. No deja de ser sintomático que no saliera a la palestra ningún partido defendiendo el cartel, la cultura, sino todo lo contrario: un colectivo “interpretó” el cartel y lo utilizó en beneficio propio.

Hay que recordar que semanas antes, Facebook e Instagram prohibieron en sus redes el cartel de la película “Madres paralelas” de Pedro Almodóvar, en el que aparece un pezón desbordante de leche. En este caso el algoritmo es el encargado de marcar no solo lo que se debe informar sino cómo debe hacerse. 

Pero si esta situación es delirante, no lo es menos la noticia sobre la reciente dimisión del deán de la Catedral de Toledo. Y no, no dimitió por el polémico cartel, sino por haber tomado la decisión de permitir el rodaje de un video promocional de la canción “ATEO” a cargo de C. Tangana y Nancy Peluso. ¿Por qué una opinión distinta sobra? ¿No es esa diferencia de criterios lo que siempre se trae a colación para referirse a una institución moderna, dialogante y constructiva? De nuevo, esa pequeña parte de la sociedad que se muestra ofendida es la que mueve el árbol para que algunas frutas caigan por su propio peso. 

Esta entrada no busca tomar partido, tan solo intenta comentar algunos aspectos de la actualidad que dicen mucho de la sociedad. Que, en este caso, visto en perspectiva, no transmite la sensación de que la humanidad progrese. Y no me refiero a ese tipo de progreso consistente en la erradicación de símbolos o tradiciones (esto es síntoma de otra enfermedad) sino a ese progreso consistente en tomar a la otra parte como complementaria y necesaria, donde no hay victorias. 

Los protagonistas que se han visto involucrados en estas noticias son Facebook, Instagram, La Iglesia, la clase política y el mundo de la cultura. Cuando uno escucha decir que la cultura “es de izquierdas o de derechas”, que la Iglesia es conservadora que la política tiene como intención última la defensa del bienestar de las personas, pues entiende que no son más que frases hechas y huecas y que son más munición para sucesivas batallas campales. 

Es cierto que lo que sí ha cambiado es el tipo de munición, los campos de batallas y las nuevas maneras de expresarnos. 

Ahora somos mucho más modernos solo en cuanto a los medios. Pero el ser humano se sigue “enganchando” con señuelos.

Espero no haber ofendido a nadie, por Dios..

Os dejo con el polémico vídeo de la discordia, que se ha convertido en lo que pretendía: un icono de la libertad de expresión. No espero que os guste el vídeo en sí, sino lo que representa y vuestros apreciados comentarios.

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