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«El Gatopardo» y sus géneros

Nueva edición de El Gatopardo en Anagrama: y que el clásico siga igual

Después de la lectura de esta gran novela, he descubierto que no solo estamos ante una obra maestra literaria, sino también ante un elemento disruptivo que remueve algunos convencionalismos en la definición y clasificación de los géneros literarios. Haré un repaso a la historia de la novela (brevísima) y a la cantidad de evidencias de género y a su evolución a lo largo de su vida.

Para el análisis de evidencias de género he elegido la novela de “El gatopardo” de Giuseppe Tomasi Di Lampedusa. Se observa cómo las evidencias de marca de género de cada una de las ediciones de la novela a lo largo del tiempo así como de la película, pudieran conformar al lector un horizonte de expectativas, tal y como indica Hans Robert Jauss, precursor de la teoría sobre la estética de la recepción.

El género entraña un modelo de escritura para el autor (Todorov, 1978) que escribe según unos moldes y Lampedusa, desde una perspectiva de participación, pudo haber escrito la obra con una intención biográfica y/o autobiográfica, por cuanto reconoce en su carta escrita a su amigo Enrico Merlo —elemento peritextual adjunto— que se trata de la historia de propia familia. En este caso, el título conforma el primer elemento paratextual, ya que hace alusión al nombre del escudo familiar.

Pero al publicarse bajo el género de novela histórica, con referencias exactas al periodo en el que transcurre la trama de la novela (1860/1910) —la propia contraportada de la edición de Anagrama indica, (aportado como elemento paratextual) que la novela se apartaba de los cánones novelísticos de la época— el lector podría elegir dicha obra y asimilarla condicionado por esta clasificación. Otro elemento (paratextual) podría ser la fotografía del escudo familiar en la portada, lo que estaría marcando una perspectiva histórica a la novela.

 

Franco Moretti, en su atlas de la novela europea se interesa especialmente por las relaciones entre la historia social y la forma literaria. En este contexto, la novela es llevada al cine en 1963. En los carteles y reseñas de la película se puede observar su carácter histórico, con imágenes de vestuarios y espacios históricos y elementos peritextuales (adjunto) con evidencias de marca de dicho género HISTORICO.

Sin embargo, el autor introduce en la novela alusiones a hechos modernos, posteriores al contexto del narrador omnisciente como cuando alude a, entre otros, ”el fresco del techo que admira el príncipe será derrumbado en 1943 por una bomba «fabricada en Pittsburgh, Penn.». Estas figuras transgreden el canon del momento y cuestionan los límites de los géneros en los que pudiera encuadrarse. Podría ser el caso del género de la auto ficción que empezó a definirse a partir de 1977, en Francia, cuando Serge Doubrovsky publicó la novela Fils (paratexto donde ya aparece la ambigüedad a través del doble sentido de la palabra).

En la actualidad, todas las reseñas integran esta novela en el género CLASICOS y se califica como una de las obras maestras del SXX. Esta evolución de las evidencias de marca de género en la obra analizada, podrían confirmar, tal y como indica Guillén C. en “Genología”, que los géneros ocupan un espacio cuyos componentes evolucionan a lo largo de los siglos y son definidos por los escritores del pasado, a lo largo del tiempo.

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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