Miradas

Una ventana tiene un significado, mirar a través de ella y permitir la entrada de una luz que ilumine los espacios. Y cuando hay iluminación, los miedos terminan diluyéndose en la misma medida que aumenta su caudal. En la antigüedad, las ventanas eran más pequeñas porque se daba prioridad a una mirada interior, a cierto recogimiento. Hoy las ventanas son amplias y la luz inunda los interiores.

Sin embargo, la mirada que a mi me gusta no es tanto desde dentro como la que refleja esa ventana vista desde fuera. Desde el exterior, las ventanas se vuelven ojos observadores. Conocen todo lo que sucede a su alrededor y sin embargo callan. Ofrecen una mirada misteriosa y negra. Me gusta mirar dentro, sin llegar a asomarme, porque siento la profundidad de alguien que no se atreve a contarme historias, tantas como personas han vivido en su interior. Hay oscuridad y miedo, si, pero también hay misterio.

Son miradas que invitan a entrar aunque el tiempo les ha impuesto la reja del silencio forzado. Cuando veo esos ventanucos antiguos percibo la sabiduría cerca. Y huelo a esa humedad del brocal colmado de agua plateada capaz de reflejar las estrellas.

Y entiendo que el silencio oscuro puede ser mucho más rico que una luz cegadora que nada oculta. Cuando llega la oscuridad, se escuchan los ecos del chapoteo de la vida.

Prefiero esas ventanas miradas desde fuera, misteriosas.

Buenas tardes 🙃

Inmensas gracias a Rosario Muñoz por prestarme esta ventana, que no es la mejor que tiene 😉.

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